Boarding House Reach – Jack White (Rock)

Jack White - Boarding House Reach cover art.png

Este disco estaba destinado a tener una amplia división de opiniones. Separándose casi por completo de su estilo Blues/Folk y entrándole a algo que asemeja a la Electrónica, Rock, Jazz, Pop, y a ninguna de ellas al mismo tiempo, Jack White ha montado a la Frankenstein lo que podría ser el disco más experimental de su carrera.

No me malinterpreten, la experimentación que hace a lo largo del disco se aprecia de sobremanera, sobre todo después de haber sacado 2 discos que, aunque no eran malos, mostraron lo poco enfocado que estaba en cuanto a estilo. Borrando todas aquellas influencias Blues que lo definieron, Boarding House Reach es White en su forma más enfocada, pero más desesperante.

El problema de este disco no es tanto su experimentación, pero CÓMO lleva a cabo esta experimentación. En “Corporation” un riff de guitarra se repite por 5 minutos, haciendo cambios estructurales solamente por el sonido que ahoga a la guitarra o a la batería. Como alguien que acaba de comprar un sintetizador nuevo y solo toca una melodía dándole vuelta a un sonido y después a otro y a otro, el disco sufre mucho de esta circularidad. Las canciones en lugar de avanzar, se estancan, y sonidos surgen y nacen como excusa para crear un progreso inexistente mientras dan vueltas y vueltas.

A veces esta forma de componer funciona: “Ice Station Zebra” es un bastardo entre el Rock, la Electrónica y El Jazz que francamente sorprende que sea tan amable al oído. Tal vez saque un poco de balance, pero la valentía de juntar tanto discordancia en algo que medio concuerde es digno de aplaudir. Pero a veces esta forma de componer simplemente irrita: “Over and Over and Over” no podría llamarse mejor ya que la melodía principal se repite una y otra y otra y otra y otra y otra vez, excepto por unas voces ahogadas en octavadores que no hace mucho para nadie.

La aleatoriedad con lo que los sonidos salen y se juntan hace a uno dudarse si White meditó cómo quedaba el resultado final o si solamente se persignaba a ver si chicle y pega con cada sonido en su consola.

Todo esto al final llega a ser síntoma de un problema mas grande: todo acaba sonando increíblemente sintético. Toda emoción y sentimiento se acaba perdiendo en un mar de sintetizadores, solos de guitarras y octavizadores experimentales. Si en Blunderbus y Lazaretto se podía sentir como mínimo alguna emoción humana emergiendo, aquí un se queda perdido porque no tiene ni idea de qué sentir. ¿Miedo de un futuro post-apocalíptico? ¿Ganas de Bailar? ¿Tristeza? ¿Enojo nacida de una crítica social?

Supongo que White quería que sintiéramos todo eso al mismo tiempo y por eso creó tanto cambio en su música, pero para que uno pueda sentir un disco debe de haber sentimientos que capturar, no solamente sonidos que procesar.

Calificación: 5+/10

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