Rival Consoles – Persona (Electrónica)

Ya desde varias décadas la cuestión sobre si las máquinas pueden acercarse de manera alguna a la cualidad humana ha sido hurgada sin decencia, y centenares de libros de Ciencia Ficción han nacido bajo esta óptica. Persona de Rival Consoles surca por estas mismas agua pero de una forma mucho más irracional e inconsciente. Aquí no hay argumentación ni ficción que te demuestres las infinitas posibilidades de una tecnología “humana”, aquí se trata de llegar a esa conexión con el sonido y los sintetizadores.

Si la película “Persona” de Ingmar Bergman (cuyo título es prestado para este disco) trata sobre las dificultades del ser y tener una identidad propia, Persona de Rival Consoles trata sobre las dificultades de ser una máquina. Brotes de emociones y sentimientos salen entre percusiones y sintetizadores de forma esporádica para alimentar a este álbum en dotes de humanidad que pocas veces se encuentran discos de este género.

Uno tiende a perder el punto en qué significa que un disco sea o trate de ser humano. ¿Cómo es que ritmos y sintetizadores pueden llegar a ser tan complejos como nosotros? ¿Qué un piano no es más orgánica y real que solamente una programación? Rival Consoles ha demostrado que esto no es la regla. Aletoriedad, espacios amplios y melodías débiles son unas de las formas en las que esta humanidad llega a ser sentida.

Comparándolo con un disco de música electrónica convencional, Persona goza de una calidad de detalle increíble. Sonidos nacen constantemente de forma ordenada pero que parece ser aleatoria, y le quitan de forma sustancial lo robótico que uno espera encontrar. Las melodías débiles asimismo le dan al disco una pinta de estar viendo más a un cuadro ser pintado que a una sucesión de canciones; por muy poco memorable que cada canción sea individualmente, el producto final se basa más en el sentimiento y no en cuánto te hizo bailar.

Sí, este disco esta vacío de melodías anclas y ritmos que atrapen a la gente, pero este no es el objetivo de Rival Consoles. Su objetivo radica, al igual que en su disco pasado, en crear algo humano con la ayuda de sintetizadores, pianos y percusiones. Y con el doble de duración que en su disco pasado, el objetivo es aún más pretencioso ya que aunque es difícil pintar un cuadro de 1 metro por 1 metro, es aún más difícil pintar uno de 10 metros por 10.

Claro, el costo de este experimento es la novedad; nada nuevo sale de estos sonidos que Nils Frahm, Jon Hopkins, y otros han ayudado a crear. Pero al final del día un no puede calificar todo solamente en cuanto a la novedad, a veces uno solo tiene que sentir y aceptar.

Calificación: 7-/10

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