DJ Koze – Knock Knock (Electrónica)

Resultado de imagen para Knock Knock DJ KozeCalificación: 9+/10 (Recomendación)

Los mejores discos de música eléctrónica son por mucho los que uno no entiende en un principio. Dado que este género gira alrededor de crear mundos a través de solamente  sonidos y ritmos, el hecho de descubrir un mundo nuevo en esté género no es posible sin primero estar pérdido. Es como entrar en bosque profundo y vivir ahí por varios años: al principio el bosque no significa absolutamente nada para uno, pero con el tiempo cada rama y cada árbol son parte de un sistema de reconocimiento propio donde incluso un palo caído se vuelve una indicación la localización en donde uno se encuentra.

DJ Koze funciona bajo la misma idea. Ya anteriormente había tenido el placer de escuchar discos pasados suyos, pero nunca me logré encontrar hacia donde exactamente nos quería llevar con su música. Desde su DJ Kicks hasta Amygdala, Koze me parecía tratar de evocar demasiadas cosas al mismo tiempo como para tener una idea fija de quién era y qué quería. Con Knock Knock me acabo de dar cuenta que este era exactamente el punto: DJ Koze no tiene un objetivo fijo al que te quiere llevar ni un mundo en específico al que te quiere llevar, pero aún así logra transportarte a mil y un mundos diferentes consecuencialmente. Como su portada lo demuestra, Koze solo quiere llevarte a lugares que solo sabe dios en qué parte del mundo están y que te la pases lo suficientemente bien como para subir árboles, te tomes fotos, y disfrutes del sol.

El disco es en sí de lo más flexible musicalmente; usando samples de bandas de Indie Rock como Bon Iver, leyendas del Folk como José González, y sorpresas de R&B y Pop como Sophia Kennedy y Eddie Fuhmler, Koze usa tintes de psicodelia muy parecidos a los que The Avalanches habían innovado unos años atrás pero mesurando el uso de samples y siendo más sutíles en su belleza. Si tuviera que sacar una aproximación auditiva al estilo de Koze, lo pondría en un punto medio entre Moodymann The Avalanches, tal vez un poco de The Field salga de vez en cuando con sus repeticiones orgánicas.

Este disco se acerca a lo milagroso muchas veces. Honestamente no se en qué realidad vive Koze ni qué cosas escucha en esta dimensión, pero desearía ser parte de esta. A lo largo del disco no hay sonido que sea lo suficientemente raro como para no poder ser usado, y voces en reversas son juntadas con guitarras Funk, percusiones de tresillos son juntados con bajos, flautas se complementan con orquestas en reversa, solos de trompeta son usados junto a voces R&B, y todo suena correcto.

Con una duración de 1 hora y 18 minutos y 16 canciones, hacer un recuento de todos los sonidos con los que uno se encuentra a lo largo del disco sería demasiado exhausto, pero dejenme decirles que ningún sonido sobra en ningun momento. Desde la creación pseudo-Disney de “Club der Ewigkeiten” hasta la explosión rítmica funk de “Illumination” y “Pick Up”, todo el disco es creado con mano de cirugano y corazón de músico demente. Incluso si a veces algunos sonidos llegan a ser demasiado exploratorios y tienden a ser atonales (como en el caso de “Bonfire” donde sintetizadores arítmicos llegan a ser más desesperantes que novedosos), el resultado final llega a ser tan rico que uno puede simplemente enfocarse en otros sonidos para apreciar la canción en diferentes enfóques.

La estructura del disco también sirve para ser disffrutado sin importar la situación. Usando trucos de aceleración ritmica y aumentos de bajos, el disco comienza en un cielo psicodélico para que a la mitad explote en canciones que podrían pertencer a una fiesta sin ningún problema, terminando con esta explosión de una manera un poco más mesurada. Ya sea en un cuarto o en una fiesta el disco nunca suena fuera de lugar, ya sea por sus cualidades orgánicas que buenos audífonos le dan, o por los ritmos tan únicos que se ofrecen (tan solo se tiene que escuchar “Baby (How Much I LFO You) para entender este punto). Por muy cliché que sea la frase “este disco es tan bueno que te hará bailar y disfrutar cada segundo” en el léxico de la crítica músical, este disco simplemente no puede no ser definido de esta forma.

No se si la trascendencia espiritual es un regalo que los dioses nos han dado a la hora de la creación humana, pero esta cuestión se vuelve totalmente irrelevante a la hora de escuchar a Koze porque si uno puede trascender de esta manera en la tierra, trascender en la muerte ya es simplemente pedir demasiado.

 

 

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