Stephen Malkmus & The Jicks – Sparkle Hard (Rock)

Calificación 7+/10

El génesis del Dad Rock en los 60’s y 70’s fue una de las ocurrencias menos bellas, aunque más tolerables, en la historia de la música moderna. Cuando artistas como Neil Young, el cantante de música country Graham Nash y Paul McCartney empezaron a tener una baja de popularidad por ya haber alcanzado su pique, la reacción ante esto fue la de crear una versión “licuada” de su sonido que fuera más amigable para la radio y así apelar a las más personas posibles. Con una combinación entre Country, Folk y Rock plástico, la generación que ahora son jefes de familia empezaron a escuchar a sus artistas favoritos creando música olvidable con estilos poco innovadores pero lo suficientemente entretenida como para poderse escuchar y convertirse en una de esa música nostálgica “de antaño”.

Desde su salida de Pavement, una de las mejores bandas de Indie Rock que los 90’s dieron a luz, pareció que Stephen Malkmus iba a tomar este camino. Agarrando una guitarra más Flanger que distorsionada a veces y con más distorsión que Flanger otras veces, Malkmus se ha dedicado a sacar discos de Rock N’ Roll, Country, Folk, y combinaciones flojas de estas. Siendo justos, su estilo siempre ha sido más experimental que aquel de los 70’s, pero uno no puede dejar de sentir a lo largo de su discografía como solista que uno está escuchando a una versión de Pavement escrita por un señor que escuchó su disco debut a los 60 años y no supo agarrar la idea de qué era Pavement.

Su nuevo disco sigue estas líneas; usando una experimentación más aventurada y tratando de adecuarse al Zeitgeist moderno, Malkmus ha logrado sacar su mejor disco dentro de la larga lista que es su discografía como solista. A veces Malkmus da la impresión de ser ese tío que todos tienen que trata de “convivir con la juventud” porque “todavía es güay y cool”; experimentos con el Auto-Tune que resultan incómodos con el objetivo de no salirse de la moda y letras bastante más políticas que I love You Honeybear pero con menos sustancia hacen que Sparkle Hard brille por ser un intento claro de adaptarse al presente, y logra tener éxito en esto. Aunque el resultado no es perfecto, Malkmus logra crear algo mucho más interesante y divertido en lugar de un Country-Folk-Rock que suena más a Folk que Country pero que no es lo suficientemente Folk para ser catalogado como Folk y que claramente no es Rock por ser demasiado aburrido y plano como lo han hecho muchos artistas veteranos del Rock.

El disco oscila constantemente entre un sentimiento de mal gusto y buen gusto, con muchas ideas incómodas que a la larga le dan una personalidad al disco. El ejemplo más claro es “Bike Lane” en donde Malkmus junta un Riff al estilo Grunge con un verso Rock N’ Roll que al inicio te hace rascarte la cabeza y preguntarte “¿Realmente estoy disfrutando esto?” para que luego llegue el interludio y te respondas “Sip, verdaderamente estoy disfrutando esto”. Las canciones oscilan entre incomodidad y comodidad de manera bastante chistosa y divertida.

La música no tiene un estilo específico que una todo mas que la idea que acabo de comunicar; a veces Malkmus usa un estilo Country como en “Refute” con la gran Kim Gordon de Sonic Youth, a veces prefiere usar un estilo más europeo y Tuscano como en “Solid Silk”, y otras veces solamente se reduce a experimentar cosas extrañas como en “Rattle”. Pero, increíblemente o no, el disco logra tener cohesión gracias a su incomodidad y no a pesar de ella. Este es verdaderamente el disco de un artista que está tratando de adaptarse a lo actual.

Por igual, las letras no tienen una idea muy clara mas que tocar temas políticos de forma correcta. Juntando en un mismo verso ideas sobre machismo, brutalidad policiaca y amor, las letras llegan a ser un desastre aunque mínimo en la forma de un desastre perspicaz. Además, a veces la música llega a sentirse desconectada a la sustancia de una canción; en “Solid Silk” uno no puede hacer más que imaginarse un yate burgués a la mitad de Grecia mientras el sol sale de forma lenta, pero las letras de alguna forma logran tocar feminismo y clase media en una crítica social que aunque se aprecia, no logra adecuarse a la música.

Con altibajos, este disco tiene el beneficio de crear opiniones fuertes a lo largo de sus 40 minutos de longitud. Esto es claramente signo de alguien que prefirió experimentar sin miedo a lo que iba a salir en lugar de quedarse en un estilo más seguro y fácil de complacer. Sea como sea, escuchen este disco aunque sea solamente para incentivar a Malkmus a seguir por esta vía.

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