J Balvin – Vibras (Reggeatón)

Calificación: 7-/10

A lo largo de todo México, y posiblemente de toda América Latina, hay dos temas en específico que brillan por ser una de las causas de la enorme fractura social que hay entre los diferentes sectores de la población: la política y el reggeatón. Mientras que no es raro que en una discusión sobre política lágrimas, sangre y sudor salgan a luz por la creencia de que uno debe ser vencedor cueste lo que cueste, sí es raro que alguien discuta de alguna forma sobre lo que es el Reggeatón: las pláticas sobre este tema se limitan a cientos de personas asintiendo a la afirmación “El Reggeatón es para gente no educada”, sin darse cuenta que al afirmar esa oración sin hurgar primero ha causado un mal entendimiento hacia el estilo de vida de las personas que lo escuchan.

Dado que las frase “Crítica del nuevo disco de Reggeatón” y la palabra “seriedad” generalmente es vista como antónimo, se dividirá este artículo en dos: la primera parte será una justificación de cómo es qué he osado manchar el nombre del arte con tal reseña, y la segunda parte será ya la reseña.

Crítica a la Crítica del Reggeatón

Historiadores, arqueólogos, artistas y un sinnúmero de otras profesiones han hecho uso de las manifestaciones artísticas de diferentes sociedades ya extintas para aprender más de ellas. Arte egipcio, románico, francés, gótico, surrealista, dadaísta; todas estas y miles de otras expresiones han servido para aprender sobre la forma de diferentes sociedades en un espacio/tiempo diferente, con la única distinción de que cada uno debía cumplir con los requisitos estéticos de su época para ser considerados “bellos”.

Ninguna corriente artística existe solamente para ser evaluada como basura o no basuratoda corriente artística ha nacido como reflejo del Zeitgeist de una sociedad y fecundada con miras de poder juntar lo individual del artista con lo colectivo de su mundo. Claro, miles de obras han sido evaluadas en relación a una cierta corriente artística y han sido descartada en caso de que esta “no sea bella”, pero nunca ha sido una corriente artística tachada en su totalidad como desperdicio artístico. Así, Andy Warhol nos enseñó una sociedad que no puede dejar de pensar en la muerte y que está rodeada de una producción en masa que solo sirve para enmascarar esto, Michelangelo nos mostró lo que el amor y el temor a Dios significaba de verdad en el renacimiento, y las cavernas prehistórica nos dieron a entender cómo sociedades menos avanzadas lograban tener procesos cognitivos más complejos con el tiempo y buscaban entender todo lo que los rodea.

Por cuestiones que no serán tocados en este artículo, entrando los años 50’s la marea artística tuvo cambios muy importantes, sobre todo en Estados Unidos. Gracias a la cada vez  más grande democratización del arte, la mayor libertad que los jóvenes empezaron a adquirir y la rentabilidad de la música sobre cualquier otra expresión artística, la música empezó a ganar mayor popularidad que cualquier otra expresión artística. Empezando con la venta de discos de Jazz en los años 30’s y 40’s y culminando con el ascenso de los Beatles en los años 60’s, la música se convirtió en el pan diario de la mayoría de la población en Estados Unidos e Inglaterra, y posteriormente del mundo con la popularidad que la radio adquirió.

Al igual que en la pintura, artistas empezaron a surgir a lo largo del mapa para mostrar su percepción del mundo. Jamaica nos introdujo a Bob Marley y a su filosofía heredada del movimiento Hippie de los 60’s, la comunidad negra en tiempos de opresión se vieron obligados a darse entender por medio del Hip-Hop, la comunidad blanca más marginada empezó a crear el Punk como protesta de las condiciones sociales en las que vivía, lo enajenados crearon el Metal, etc. Grupos de personas empezaron a tener ideas parecidas, y a consumir el material que esas personas parecidas tenían sobre el mundo.

Ahora, el racionalismo que permea a nuestra sociedad hoy en día y nuestra actitud individualista dieron pie a la negación artística del prójimo como se ve hoy en día. En muchos casos aquel que nació con música clásica no podía entender qué tenía de “inteligente” la música Rock, aquel que había sido educado por música Pop en la radio no podía entender cómo es que el Metal no era dañino para el mundo, aquél que se unió a la causa Punk no entendía cómo nadie estaba a su lado en esa lucha contra el poder. Encerrados en un microcosmos de justificaciones propias y de ideas planteadas y no sacudidas, estas nuevas generaciones utilizaron a la música como una base emocional de su personalidad, no dejando que nadie más se adentrara a ella.

Cada quién envenenado con su propio veneno buscó alejarse de la cura lo más posible. Tanta gente se levantó a lo largo de los 80’s viendo a a su ventana preguntándose al ver a una persona Punk “¿Cómo es qué hay tanto desorden en este mundo?” sin siquiera escuchar Minor Threat para entender sus exigencias. Otras miles de personas veían los Guettos negros y se preocupaban “¿Cómo es que pueden estar tan mal?” sin siquiera escuchar a Wu Tang Clan Public Enemy de manera seria para poder entender su perspectiva. Y mientras todos tenían respuestas incompletas a los problemas, cada quien juraba que su modelo y filosofía de vida era el indicado y el único digno de seguir.

Para la suerte de Estados Unidos, gente como Lester Bangs y Robert Christgau se dieron cuenta de esto y se hicieron la tarea de tratar a la música y a toda expresión cultural como lo qué se merece. Siendo los primeros críticos del Rock, con el tiempo expandieron sus horizontes al Jazz, Country, Hip-Hop, Punk, y otros cientos de estilos. Puede que cada uno tuviera una idea subjetiva sobre qué era bello o no en un disco (lo cual es totalmente necesario en el arte), pero ninguno de ellos negó a una expresión cultural en su totalidad y dijo “Esta forma de ser no vale la pena”. Toda crítica artística era basada en un estilo de música ya preexistente con ciertas reglas estéticas e ideas únicas propias de este género que los auxiliaba en el saber si sí era arte en sus o ojos o no.

Latinoamérica tuvo otra suerte. Con un enfoque un poco más tradicional sobre la incógnita de qué es el arte, la crítica de arte no se volvió una realidad en la música hasta muchos años después. Pero incluso con su nacimiento, la discriminación entre diferentes expresiones artísticas sigue vigente y no parece ser que vaya a desaparecer pronto. Como es bien sabido, la posición del Reggeaton en México puede traer opiniones muy saladas sobre este tema; un ejemplo es el de Quadri pidiéndole a los candidatos presidenciales que prohibiera al Reggeatón. Muchos nos hemos justificado esta opinión con el argumentos usuales que giran alrededor del machismo y hedonismo que estos promulgan. Y es cierto, este género no ha brillado por ser la segunda venida Shakespeariana que muchos quisieran que fuera.

Pero lo que la gente no se pregunta es ¿Por qué es que la gente lo sigue escuchando hasta la fecha? Porque no es difícil ver que en un mundo lleno de carencias materiales o emocionales, el Reggeatón parece ser una escapada de la realidad hacia un ideal falso que ayuda a bastantes personas a tener algo por lo que vivir. Por el otro lado, el ascenso del Trap en Estados Unidos ha demostrado que la gente hoy en día busca material que lo haga bailar y no que tenga un contenido lírico muy profundo. Sea cómo sea ¿No sería mejor preguntarnos lo que esta manifestación artística significa y actuar de acuerdo a ello en lugar de negar la existencia de esta?

En Estados Unidos existen críticos de música que le dedican sus días a escuchar Mixtapes caseros de Trap mal hechos, a desmenuzarlos de pies a cabeza y a explicar sus flaquezas y fortalezas para poder intelectualizar y argumentar la situación artística en el país. ¿Por qué casi no existe ninguna revista en México que se dedique a esto de forma marcada? Muchas veces los argumentos contra el argumentos giran totalmente a pseudo-tautológicas que van por las líneas de “El reggeaton es malo por ser Regegaton”, y no existe ningún crítico que pueda dar explicaciones a favor o en contra de esto.

Las expresiones artísticas no mueren con solo negarlas, si la gente sigue sintiendo que “necesita” Reggeaton en sus vidas lo van a seguir consumiendo. Lo mejor que se puede esperar es que los críticos de música escuchen lo que actualmente salga de este género para salvaguardar todo lo que valga la pena, y perezca todo lo que sea ya demasiado banal. Pero hasta que no nazca una industria de la crítica seria sobre el Reggeatón, solo se podrá esperar a que la corriente muera por sí sola y que no haya una mejora en el estilo hasta que la crítica americana sea la que empiece la discusión.

Y aún más que esto, debemos de aprender a no negar la forma de ser de las demás personas. La negación no es crítica, solo es aislamiento, y mientras más sigamos negando a las demás personas por ser diferentes en lugar de discutir y buscar aprender de ellas también, desastres como la actual elección presidencial van a seguir ocurriendo sin la posibilidad de encontrar puntos de convergencia mutuos.

Reseña

Hace ya 14 años que el Reggeatón empezó a popularizarse. Con el éxito que fue “Gasolina” de Daddy Yankee, millones de personas fueron introducidas a una de las tendencias más extremadas que la música ha tenido en años. O odias en el Reggeatón o lo amas, esa es la regla. Dada su construcción, es imposible estar en un punto medio de indiferencia ante el género; con letras que tocan la misoginia algunas veces y ritmos tan repetitivos que cualquier persona que conozca la definición de qué es un ritmo 4/4 quedaría espantado, el Reggeatón se ha vuelto un símbolo de la mala música para la mitad de latinoamérica, y de fiesta para la otra mitad.

Este “anti-arte” ha tenido a lo largo de estos 14 años muchos líderes, pero ninguno ha logrado tener la popularidad y presencia que J Balvin ha tenido. Con más de un mil millones y medio de reproducciones combinadas entre sus éxitos “Despacito” y “Mi gente”, Balvin se ha vuelto sin duda en el artista de Reggeatón más famoso de toda la historia.

Gran parte de esta fama se debe gracias a su habilidad de poder neutralizar las partes más espantosas del Reggeaton. Sabiendo cómo hacer una canción que no sea demasiado hedonista, y eliminando por completo la cuestión de la misoginia con la que el Reggeatón generalmente está muy atado, J Balvin ha logrado encontrar ese equilibrio perfecto entre popularidad y afiliación a un género.

Con su nuevo álbum, Vibras, Balvin y sus productores (aunque si uno ve los créditos para cada canción uno puede suponer que la mayor parte del trabajo fue por parte de los productores y escritores) han logrado crear el disco más cohesivo de Reggeatón hasta la fecha. Fluyendo de principio a fin como si fuera agua, este disco va a ser sin duda uno de los parte aguas del Reggeatón cuando veamos a la historia del género como algo del pasado en unas décadas.

De principio a fin, el disco tiene el sentimiento de haber sido producido por alguien que sabe de discos. Empezando por el Banger que es “Mi Gente”, el disco lentamente se va transformando en una versión más lenta de sí misma, para terminar con la explosión de “Machika”. Todos los que juraban por su vida que las palabras “cohesión” y “Reggeatón” eran antónimos tendrán que buscar otra excusa para desprestigiar al género por que han logrado componer un disco mucho más cohesivo que todo lo que Maná creó en los años 80’s.

Las dos canciones ancla de este disco, “Mi gente” y “Machika”, son una combinación de la tendencia Trap que hay en Estados Unidos con el Reggeatón de siempre. Combinando estos dos géneros a la perfección, los escritores de estas canciones (5 escritores tienen crédito de haberlas creado) han creado las explosiones de ritmo más potentes que se han escuchado en la radio en mucho tiempo. Mientras que “Mi Gente” usa un coro en donde platillos Crash logran explotar más a la canción de lo que un bajo potente a la Cardy B habría podido y “Machika” logra usar un sonido pseudo-industrial plástico que hacer imaginar a uno parado a la mitad de Formula 1 empapado de petroleo, el disco da muchas excusas para bailar (aunque todo disco de Reggeatón debe de cumplir con esto como mínimo). Este disco no está hecho para gente no le gusta el Reggeatón, pero será una joya para aquellos que sí.

La parte fuerte del álbum está en la experimentación que muchas de sus canciones menos conocidas tienen. El disco está lleno de ideas interesantes que pocas veces se escuchan en este género; Dem Bows en revesa para “Noche Pasada”, clicks que a primera vista parecerían ser arrítmicos en “En Mí”, un estilo flamenco contemporáneo reado por la genialidad de Rosalina en ” Brillo” y más ambientación de lo que el género acostumbra son solo unas de las “novedades” estilísticas que este disco presenta. Uso la palabra novedad con cautela; ninguna idea se siente verdaderamente revolucionaria, solamente se llega a sentir única respecto a lo que tiene que ofrecer el resto del género.

Las letras están conformadas de las ideas más simples y poco interesantes sobre todo lo relacionado con el amor y la danza. Exceptuando a “Mi Gente” la cual busca crear un mensaje de unión mundial a través del baile bastante más sano que cualquier idea que haya salido de toda canción de Trap este año, el disco está marcada de poesía tipo “Televisa” donde muchos adjetivos e ideas de amor son concebidas, pero nada con sustancia es dicho a lo largo de todo el disco. Pero bueno, escuchar a J Balvin buscando poesía de Jaime Sabines es como tragarse un chile Jalapeño para quitarse el picor. Uno simplemente aprende a repetir lo que él diga sin darle mucho pensamiento.

Sea como sea, el disco va a explotar en popularidad. Con pocas canciones aburridas y muchas canciones poco inteligentes, el disco promete ser uno de los discos más escuchados de este año. Y honestamente no estoy enojado de esto, Balvin ha demostrado que el Reggeatón no tiene que ser tan ofensivo como todos lo pintan y que la cohesión en un álbum de Reggeatón es algo que existe. Si las letras hubieran tocado temas un poco menos banales de vez en cuando y Balvin hubiera creado ritmos más allá de lo que dicta el Dem Bow, el Reggeatón se hubiera podido legitimizar de manera más potente, pero con esto basta por ahora.

 

1 Comment

  1. El problema del reggaetón es la cantidad de canciones que salen con melodías similares, producción de baratillo, letras poco inspiradas y sonidos reciclados. Pero hay buenos trabajos de este género, indudablemente. Criticar a un blog solo por reseñar decentemente un disco de un estilo sea el que sea no tiene sentido.

    Coincido plenamente contigo: posiblemente el disco reggaetonero más interesante en años, a nivel de producción y de coherencia sobre todo.

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