Nine Inch Nails – Bad Witch (Rock Industrial, Noise)

Calificación: 6-/10

La discografía de Nine Inch Nails no ha sido nada si no sorprendente a estas alturas. Empezando desde 1989 con Pretty Hate Machine, uno de los primeros discos de Rock Industrial con actitud nihilista al extremo que se sacaron en la historia, su discografía no ha hecho más que expandir el universo dentro de la mente de Trent Reznor. Miles de sonidos y estilos han sido explorados bajo su sello industrial y metálico, y cada uno ha sido cómo mínimo interesante, llegando a veces a ser una experiencia nihilista orgásmica.

Cada disco dentro que ha realizado ha buscado un enfoque nuevo, logrando así que su nombre no sea un commodity dentro del género del Rock Industrial. The Downward Spiral, el más grande y más representativo álbum de este género, hizo uso de guitarras eléctricas con tanta distorsión que parecían más estática y sintetizadores que parecían fábricas descompuestas, como si Burial se hubiera vuelto esquizofrénico, para darle al género el despegue que la actitud oscura de los 90’s tanto reclamaba que les diera. The Fragile (uno de los discos más menospreciados de toda la historia en mi opinión) prosiguió con un camino parecido pero con una mayor experimentación con los vacíos y los sonidos usando pianos rellenos de papel o solos de piano aleatorios Free Jazz para expandir el lado oscuro ambiental de Reznor, y no solo el violento. With Teeth The Fragile hicieron una participación más mesurada de su violencia con un sonido más Rock Alternativo y calmado pero que nunca limitó, sobre todo a With Teeth, a tener una cohesión cinematográfica increíble. También estuvieron sus experimentos ambientales Ghost I-IV, su lado con electrónica abstracto y para nada calmado de Year Zero el cual usaba de una temática conceptual para usar sus sintetizadores como minas destructivas, y un lado más Pop pero aún industrial con su álbum Hesitation Marks. Su carrera ha sido todo un viaje para estas alturas.

En esta nueva etapa, Trent Reznor decidió lanzar una trilogía de 2 EP’s y un álbum para poder encapsular sus sentimientos y su filosofía destructiva de manera concisa y directa. Empezando con Not the Actual Events, en donde empezó por primera vez a experimentar de manera marcada con el uso de una estática crujiente como punto clave en su producción, Reznor no tardó en seguir este camino con su siguiente EP, Add Violence. En este EP la estática se volvió una oración artística en sí más que solo un medio por el cual crear canciones. Un ejemplo de esto fue la increíblemente confusa pero interesante “The Background World” en donde una canción de 3 minutos terminaba con un extracto repetido por más de 30 veces, cada vez con más estática y más difícil de descifrar el sonido original. Por muy aburrido que lograba ser el producto final, la idea de cómo una canción puede ser degradada tan intensamente de forma gradual sin que uno se de cuenta habló mucho de cómo nosotros nos vamos degradando delante de nuestros propios ojos sin darnos cuenta.

Por mucho que Bad Witches sea un álbum oficialmente, este podría ser definido de mejor manera como un EP. El disco fluctúa de manera increíblemente incomoda, como si Reznor todavía estuviera probando el agua para su siguiente álbum, y nunca logra encapsular una idea fija y clara de qué es lo que está tratando de hacer con el sonido. La única constante, la estática crujiente con la que trata de darle cierta unidad al disco, hace que este disco sea catalogado como otro EP dentro de su serie de exploraciones auditivas dentro de la trilogía.

Las canciones hacen uso en parte de lo que en sus EP’s pasados usaba: estática y poca claridad para crear explosiones potentes dentro de la música. La diferencia con estos radica en que ahora Reznor se dedicó a usar extremos de una manera más marcada; las partes violentas no dan descanso y las partes calmadas no dan mucho a lo que ver. Así, este nuevo álbum de Reznor puede ser visto como una continuación a su sonido pero no con la suficiente claridad que debió de haber alcanzado después de sus 2 EP’s pasados.

El disco inicia con Shit Mirror en donde la temática del odio a uno mismo y la dificultad de aceptarse a uno mismo en un mundo donde las personas se dedican a destruirse mutuamente es imposible; si uno es un reflejo de los demás, esto hace de nosotros en solamente un pedazo de carne inservible. Con una producción donde una estática crujiente y ritmos rápidos saturan al ambiente, Reznor muestra crudeza con más crudeza, pero el resultado final acaba sonando demasiado incompleto; demasiado crudo irónicamente.

“Ahead of Ourselves” corre por la misma vena que “Shit Mirror” solo que de forma más intravenosa y mucho más violenta, como si un ataque de pánico estuvieran brotando de forma repentina en cada repetición del coro. Negando la existencia de Dios como ahora ya es usual en sus discos, Reznor habla de como los seres humanos se adelantaron a sí mismos y nos creemos superiores a todo dios y objeto que nos rodea.

Los experimentos más interesantes, aunque un tanto vacíos de composición, son “Play The Goddamned Part” y “God Break Down The Door” en donde un saxofón crea un solo parecido a lo que Radiohead hizo en “The National Anthem” o a lo que David Bowie hizo en Blackstar. Así, la producción crujiente y carnosa logra despegar a niveles más trascendentales con ayuda de un Free Jazz paciente y bien armado, aunque las canciones se comporten como Crescendos que nunca logran despegar lo cual le dan un poco de vacío.

En sus peores momentos Reznor usa música ambiental de un forma totalmente intrascendente como en “I’m not From Thsi World” la cual recuerda todo lo que estaba mal con Ghost I-IV. Aunque es interesante de escuchar con audífonos, la experiencia en su totalidad no tiene la suficiente congruencia como para llevar al audio-oyente a algún lugar y solo usa del miedo y lo tenebroso como algo aleatorio.

Con este álbum Reznor demostró que no está nada seco de ideas y que sigue siendo uno de los líderes del género Industrial, incluso después de 30 años ya en el trabajo, pero también ha demostrado que por mucho que uno tenga ideas el producto final no va a sonar tan bien si no se tiene claro el camino por el cual la idea debe de rondar.

 

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