Gorillaz – The Now Now (Indie Pop)

Calificación: 5+/10

Damon Albarn, líder de la banda animada Gorillaz, ha luchado con la búsqueda de un sonido nuevo para su banda desde su hiato tras al haber lanzado su mejor disco, Plastic Beach. Este disco mostró a Damon Albarn en su versión más imaginativa; no solo logró crear un sonido único en donde Pop, electrónica, R&B y Hip-Hop se juntaron de forma psicodelica y cohesiva, pero todo lograba sonar encapsulado en una temática única en donde sonidos isleños aparecían en cada una de las canciones de tal forma que hacían parecer que habían sido grabada en las costas de alguna isla hawaiana donde la modernidad no lo tocara y contaminara.

Esta habilidad para ambientar y crear algo coherente pareció haberse perdido cuando sacó su álbum Humanz 7 años después. Invitando a un montón de artistas como Kali Uchis, Vince Staples y De La Soul, Albarn trató de usar su sonido de Hip-Hop psicodélico de la forma más abstracta que pudo para hacer uno de los discos más sobreproducidos de todo 2017. Canciones cambiaban una tras otra sin que uno se diera cuenta por la dificultad de distinguir entre sonidos, ritmos, voces, y cambios de tal forma que uno quedaba más confuso que emocionado.

1 año después Damon Albarn ha sacado The Now Now para compensar sus errores y producir esta vez un disco con menos caos y más control. El resultado es notablemente mejor, pero ahora surge un problema inverso con este “arreglo”: la mayoría de las canciones suenan tan esqueléticas que muchas veces no hay mucho que admirar. Con sintetizadores pisocodélicos o Funk que se repiten de canción a canción, The Now Now usa de estos géneros en un intento para Damon Albarn para redimirse y alejarse del Hip-Hop por un rato, pero en lugar de redimirse crea más problemas en el camino.

La mayoría de las peores canciones están en la primera mitad del disco. Exceptuando a “Kansas” la cual logra mejorar considerablemente mientras que la canción avanza con voces vocales de fondo y ritmos acompañantes que le dan más sentimiento a la canción, la primera mitad está repleta de esqueletos incompletos que fueron pasadas como canciones. “Humility” con su ritmo Funk y su guitarra Flanger hacen de la canción en algo movido pero desnudo, “Tranz” usa sintetizadores Django Django pero sin suficientes texturas para captar la atención de uno, “Hollywood” (la cual es posiblemente la peor canción del disco) usa sintetizadores wah-wah para después hacer una crítica y oda a Hollywood de la forma más inconsistente posible, con un ritmo que es tan olvidable e incomodo que hace a uno querer rendirse.

La segunda mitad del dsico es donde Albarn de verdad logra redimirse. Empezando por las percusiones de “Lake Zurich” que le dan un movimiento muy LCD Soundsystem pero con más sintetizadores producidos que desnudez, Albarn empieza a recordar exactamente qué es lo que lo hizo tan grande. “Idaho” usa guitarras wah-wah para hacer de una canción de campo en algo más intergaláctico y extraño lleno de texturas interesantes que raspan a los oídos como orgasmos hacia el alma, “Magic City” recuerda  a la gloria de Plastic Beach con su ritmo épico y sentimientos de clausura que podrían seguir por infinitos minutos sin cansar nunca, “Fire Flies” comete los mismos errores que toda la primera mitad del disco pero logra arreglarse al final ya que logra desarrollar algún tipo de progreso en la canción y “Souk Eye” usa sonidos sintéticos extraños junto a guitarras acústicas que le dan a la canción un aire de verdadera despreocupación y amor.

Las letras del disco corren, al igual que en Plastic Beach, por temas relacionados con el intento de llegar a la desenajenación por medio de la convivencia y el amor. Albarn canta canción tras canción, y de una forma demasiada repetitiva, sobre la búsqueda del amor para llegar a no sentirse atrapado en un mundo donde los problemas son más grandes que las cosas buenas. Así, el estilo del disco se vuelve más en un objeto de deseo y no un estado en el Damon Albarn vive: todo sintetizador psicodélico y toda melodía feliz es un intento para dejar de ser como es él, para enmascarar a la sociedad en algo más amoroso y bueno.

Este es el problema centra del disco. Gorillaz ha creado un disco que en potencia pudo ser verdaderamente bueno pero Damon Albarn no es la persona que este disco refleja, y cuando uno trata de replicar algo que no es en realidad, discordancias y auras incómodos salen sin equivocación.

 

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