Nicki Minaj – Queen (Hip-Hop, Pop)

Calificación: 4+/10

Por mucho que no todas las canciones sean malas composiciones, Queen está repleto de canciones demasiado largas, demasiado producidas, o demasiado esqueléticas, que hacen sentir al disco tan largo como una misa de cuaresma. La banalidad de sus letras tampoco ayudan, aunque sí siguen mostrando a Minaj con esa actitud violenta y retadora que acostumbra usar. 

Desde los 90’s y gran parte de los 2000’s, la comunidad Hip-Hop (la cual consistía en su gran parte de solo hombres y algunas pocas mujeres como Missy Elliot) se encargaron de transformar la crítica social en el Hip-Hop de los 80’s en una constante oda al poder y el dinero que su estilo de vida les había traído. Obviamente esta no fue el caso para todos los artistas (Outkast y Eminem son tan solo unos pocos de aquellos que se dedicaron más al arte del Hip-Hop que a la vida de esta), pero la tendencia sí fue marcada por una creciente popularidad de los fajos de dinero, barras de oro, coches de lujo, y mujeres objetivizadas en vídeos musicales.

Años después, con la mayor participación de la mujer fuera de los roles preestablecidos y la creciente eliminación de la división de géneros, artistas mujeres empezaron a hacer exactamente lo mismo como protesta o reto hacia la sociedad. Así, de la misma manera que un hombre podía presumir de su vida y su dinero, la mujer se empezó a empoderar con las mismas banalidades que el hombre había buscado años después. Y aunque estoy totalmente a favor de una creciente inclusión de la mujer en absolutamente todos los rubros de la vida, nunca he podido comprender porque en lugar de crear nuevas ideas y más ricas al buscar ese poder, esta búsqueda de romper barreras de género tenga que reducirse a hacer las mismas tonterías que otras personas, en lugar de trascenderlas.

La razón por la que inició de esta forma esta reseña es porque Queen, el último disco de Nicki Minaj, está plagado de referencias a su poder, dinero y sexo, y junto a estas hay otro montón que hacen referencia a la búsqueda de una mayor participación de la mujer en la sociedad. De un momento estás escuchando a Nicki Minaj presumir sus billetes de $500 junto a esas risas y gritos tan incómodas que acostumbra a hacer al final de sus canciones, y dos segundos después le está haciendo un Roast a todos los artistas de Hip-Hop y R&B masculinos para acertar su lugar como “la reina” del Hip-Hop. Este disco es un poco inconsistente, si pueden ver a lo que me refiero.

El disco está hecho por 19 canciones y 1 hora con 6 minutos de canciones Hip-Hop, siendo una de sus lanzamientos más largos y menos medidos en toda su discografía. Como siempre, aires de hipersexualidad y objetivización hacia el sexo son usados constantemente. A veces solo lo usa para crear una canción genérica y sobreproducida para dar a entender que ella es la mejor artista del género como en “Ganja Burn”, a veces lo hace de la forma menos coherente posible como en “Rich Sex” en donde ella y Lil’ Wayne nos explican porqué el dinero es mejor que el sexo (no entiendo el punto de esta comparación pero ya ni modo), o a veces lo hace con ritmos de sintetizadores altamente repetitivos y poco interesantes como si fueran 21 Savage como en “Hard White”. Pero siempre logra hacer de cada canción en una versión “Nicki Minaj” del Hip-Hop en donde no importa si no tiene sentido lo usado, aún así lo utiliza en su canción para ser lo más Nicki Minaj posible.

No es solamente en las letras donde hay inconsistencias constantes. Musicalmente el disco usa demasiado, sin miedo a ser incoherente ante la incógnita de “¿Cuál es el sonido de Queen?”. A veces canciones aburridas y con ambientaciones blandas para el radio son usadas como “Ganja Burns” y “Bed”, a veces obviedades genéricas Trap son tocadas como en las canciones “Rich Sex”, “Hard White”, o “Chun Swae” (aunque debo aceptar que el bajo en este tipo de canciones es de lo más divertido en todo el disco), y a veces Minaj llega a hacer canciones verdaderamente interesantes y divertidas como “Majesty” con su combinación de calma con ritmos de piano y bajos sintetizados profundos (además de que el verso de Eminem es asesino) o “Chun -Li” en donde trompetazos y ritmos constante muestra a Minaj en su forma más fuerte tanto liricamente como estilísticamente.

Para el final del disco uno sigue sin saber cuál es exactamente el sonido de Nicki Minaj; solo logra transmitir su personalidad amenazadora. Y por mucho respeto que tenga por mi parte después de su increíble proceso como artista y su importancia como símbolo del progreso para la mujer, uno se queda dudando si de verdad queda toda este poderío e importancia plasmado en Queen, o si solamente ha decidido crear otro disco por el simple hecho de poderlo hacer.

 

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