The Field – Infinite Moment (Electrónica, Techno, Ambiental Progresivo)

Calificación: 5+/10

Con más sintetizadores y vapor que ritmos y melodías, el legendario artista e iniciador del movimiento de House Progresivo Axel Willner, A.K.A The Field, ha mutado su marca Progresiva hacia la música ambiental. El resultado es posiblemente uno de los discos menos interesantes de este productor sueco, tratando de crear capas a lo largo de las canciones de forma incoherente o confusas. “Divide Now” rompe esta regla, pero el disco no deja de sufrir de un vacío de sonidos, ritmos, o melodías, creando más nostalgia hacia su material anterior al estilo From Here We Go Sublime que amor a este cambio nuevo.

Cuando Willner lanzó en el 2007 su disco debut From Here We Go Sublime el mundo de la electrónica se volvió loco. Enamorados por la forma orgánica e hipnótica con la que su música te lograba atrapar a pesar de lo repetitivo y cíclico de ella, The Field logró lanzar uno de los mejores discos de electrónica de toda la historia en voz de muchos críticos. Gran parte de este logro se dio por su habilidad para crear progresión en capas constantes; en su música uno podía seguir una melodía repitiéndose por 12 minutos enteros, pero los cambios que Willner creaba paso a paso, sintetizador a sintetizador, hacía que la música tuviera tintes de progreso en lugar de repetición incesante.

Con el tiempo la oscuridad lo fue abrazando, y su sonido orgánico y casi acústico de sus discos From Here We Go Sublime, Yesterday and Today Looping State of Mind fueron desapareciendo y dándole lugar a ideas más oscuras, pero con ese ideal de progreso musical en capas con melodías pegajosas intacto. Esta evolución poco a poco lo ha traído a este nuevo proyecto, Infinite Moment.

Este nuevo disco es por mucho el más oscuro de toda su discografía, y por mucho el menos interesante de todo. La mayor causante de esto es su falta de melodía en casi todas las canciones que componen al disco. Por si fuera poco, muchas veces al eliminar la melodía de la ecuación The Field no compensa usando texturas o sonidos únicos, usa los mismos sonidos en la mayoría de las canciones pero sin melodía. Algunos dicen que el resultado de esto es “atemporal y algo parecido a flotar en una dimensión vacía”, pero estoy seguro que esto solo ocurre si de verdad quieres ponerle atención al disco, porque por sí solo el disco no te atrapa nunca. Y con canciones de más de 10 minutos su truco de hipnosis nunca se logra presentar como en sus discos pasados, haciendo de estas canciones en creaciones tan olvidables que difícilmente veo a alguien hablando de este disco en 3 semanas.

El disco inicia con “Made of Steel. Made of Stone” el cual tiene tan poca vida como el nombre lo sugiere. Exceptuando a un sintetizador distorsionado que la hace de Hi-Hat, esta canción usa una simple melodía grave con gritos agudos de fondo para darle profundidad. El resultado es interesante al ir creciendo, pero difícilmente logra provocar muchas ideas o sentimientos. Por mucho que varias capas sean implementadas como siempre, esta canción no logra hipnotizarte para que te importen qué movimiento hace cada capa por sí sola. Su largo final solo hace esto peor.

“Divide Now”, de las canciones más dinámicas y cuyo ritmo demuestra que The Field todavía no se ha trasladado al mundo de lo ambiental por completo, usa una interpolación rítmica con diferentes sintetizadores, sin preocuparse mucho por la melodía. El resultado es placentero por su fuerte enfoque en el ritmo, levantando más los ánimos en lo que parecía estar muerto. El problema es que por 4 minutos casi no hay cambio, hasta el minuto 5; esto apaga al cerebro. Por suerte, en el minuto 5 una rendición a sus discos pasados inicia con un ritmo y melodía más notable con capas más vivas, haciendo de esta canción en la única indispensable para todo fan de The Field o la música electrónica.

“Hear Your Voice” es un pedal de batería en tresillos con sintetizadores GAS alimentando el ambiente con confusión y actitudes etéreas. Uno se siente que vuela, pero la falta de estructura clara hace que no se concentre en el disco sin intentar. El disco lentamente rompe su estructura de tresillos y toma un ritmo más convencional con incluso más sintetizadores y percusiones que antes, pero nada que da claro.

“Something Left, Something Right, Something Wrong” usa un buen progreso en capas y texturas interesantes. Esta canción hace muestro de lo pudo haber sido este disco con texturas e ideas menos convencionales, pero que The Field no usó. Sintetizadores en reversa que crecen y decrecen con un ritmo de batería movido hacen de esto en algo interesante, pero tampoco hay nada de melodía y el resultado termina sonando vacío a la mitad de la canción.

“Who Goes There” y “Infinite Moment” termina con errores parecidos a estos. A veces hay melodía pero no texturas, a veces viceversa, o a veces ambos. Pero sin importar qué, sus canciones terminan sonando vacías al oído no interesado sin crear ningún anzuelo que te meta por sí mismo al disco.

Soy un gran fan de The Field, pero el resultado de este último disco me dejó deseando algo más real que simplemente sintetizadores vaporosos y ritmos estables repitiéndose sin melodías. Esperemos que su siguiente disco sea algo más inmerso porque si algo demostró “Divide Now” es que The Field puede seguir tan vivo como antes.

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