Shack Wes – MUDBOY (Trap Rap)

Calificación: 6+/10

El disco debut del neoyorquino Shack Wes se resume con “Mo Bamaba” y otro grupo de canciones que tratan de vivir a ese estándar sin lograrlo. Pero más que eso, es notable como el hecho de tener beats y sonidos tan frescos gracias al haber escogido co-productores locales como 16yrold y Redda no sirve de mucho gracias a los ad-libs repetitivos e innecesarios que todo el disco carga por toda su duración. 

De la misma forma que Playboy Carti llegó a principios del año con una mayor exposición en el mundo Trap gracias a sus co-productores, los cuales lograban crear ritmos exponencialmente más orgánicos que los de su competencia, Shack Wes ha logrado separarse de solo tener una canción famosa (“Mo Bamba” tiene ya casi 89 millones de reproducciones en Spotify) gracias a sus co-productores y su atino para crear un ambiente único y poco genérico para este último proyecto, MUDBOY.

MUDBOY toma un par de escuchadas para acostumbrarse a lo extraño de su ambiente, sobre todo si no eres un fan Hardcore de todo lo que rodea al mundo Trap. El resultado no es algo que te abra el cerebro y te haga ver panoramas nuevos (es hasta posible que te entumezca el cerebro con sus repeticiones ambientales hipnóticas a la GAS), pero sí le da un cierto grado de espacio para disfrutar el disco. Yo odié con vehemencia este disco al escucharlo por primera vez en mi coche; no fue hasta que lo escuche en audífonos de forma más calmada que me dí cuenta de lo bien texturado que su música estaba a comparación de las creaciones más genéricas del género.

MUDBOY es un disco de Trap en su forma más pura. No hay Hip-Hop Rap ni habilidad técnica que haga a uno sorprenderse de la habilidad de Wes, y tampoco hay sonidos más orgánicos que los de unos sintetizadores agudos y crujidos de dedos chasqueando. El ambiente es tan industrializado como uno se lo esperaría, y las voces que fingen rapear pero que van demasiado lento para ser llamados eso están ahí. Reducido a esta definición, MUDBOY no decepciona y le da a sus seguidores exactamente lo que uno esperaría y más.

Musicalmente el disco es sólido como una roca. “Gmail” usa sintetizadores que se repiten de forma hipnótica con bajos intensos y una tercer percusión en tresillos que logra hacer a la canción de algo más vivido de lo que uno espera, “Chippi Chippi” tiene chillidos y sintetizadores que parecen venir de una isla lejana, “Never Lost” usa un par de percusiones electrónicas que despiertan y mueren constantemente que son francamente sorprendentes dado lo repetitivo que llega a ser el sonido de la batería eléctrica en el género, “Mindfucker” usa un cambio de canales deizquierda a derecha para que su Hummm que suena como a un ventilador subiendo y bajando de volumen sea complementado con trucos auditivos y texturas oscuras. Las texturas sucias Trap pero vivas hacen de este disco en algo más real de lo que se le ha dado crédito.

Líricamente es donde el disco empieza a retrasarse y llega a ser una carga bastante difícil de digerir sin un poco de paciencia propia. Mientras que muchas de las letras son un tanto intrascendentes, excepto por una o dos frases por canción en donde Wes hace referencia a los problemas con los que ha sufrido en torno a la discriminación y a la violencia, un podría argumentar que la parte más horripilante del disco son los ad-lib’s. A lo largo de un curso de 10 segundos uno está garantizado a escuchar, como mínimo una vez, las palabras “B**h” y “F**k” hasta el punto que la palabra pierda cualquier significado. Es un poco adecuado esto ya que Shack Wes claramente usa estas palabras como recurso rítmico sin preocuparse por su significado, pero llega a ser tan desesperante que a la mitad del disco uno se siente hasta ofendido por haber sido insultado tantas veces. En “Gmail” Wes medio explica que él usa este ad-lib tanto ya que es la única palabra que logra demostrar su enojo… lo cuál está bien… ¿Supongo? Pero después de más de 7 canciones con este ad-lib uno empieza a cerrar el cerebro y a desear que el disco fuera más instrumental que lírico.

Shack Wes no sabe cantar y no sabe rapear, pero hay algo que sí sabe hacer y no se qué es. “Mo Bamba” utiliza su voz de forma grave para hacer de esta canción en una especie de Mantra neoyorquina en donde el ritmo es repetido de principio a fin para lograr un golpe más fuerte en su canción, “Fuck Everybody” usa su voz de la forma más gritona y emotiva posible, mientras que en “Mindfucker” habla de manera calmada y callada para darle esa estabilidad ambiental que disco requiere.

Mudboy es un disco debut admirable sin ninguna duda; llega a tener trazos de novedad y muchas ideas que pocos artistas tienen. Pero no todo lo que es novedoso es oro.

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