Daughters – You Won’t Get What You Want (Noise Rock, Rock Industrial)

Calificación: 8/10 (Recomendación Auditiva)

Alejándose de la brutalidad Lo-Fi de su material pasado, Daughters ha regresado cambiando sus ritmos y riffs de carnicero por un ambiente densamente metálico y envolvente. Si antes Daughters era la voz de un psicópata en búsqueda de empatía, ahora son la voz del diablo mismo a 700 metros debajo del suelo.

Cuando la mamá de Alexis Marshall le preguntó que si la música que componía era “verdaderamente música”, este como respuesta compuso “The Flammable Man” para este nuevo proyecto. “The Flammable Man” es de las canciones más violentas de You Won’t Get What You Want y ayuda a ver que, en efecto, Daughters no hace música y en su lugar hace ruido en la forma más suculenta y bien armada posible. Pero si puedes mover la cabeza y explotar con “ruido”  ¿Porqué importa la distinción entre música y ruido entonces?

You Won’t Get What You Want es un cambio estilístico para la banda, lo cual implica que han sacrificado cosas para tener beneficios en comparación a discos anteriores. Combinando su sonido usual Grindcore y Hardcore Punk con una influencia muy pesada en bandas como Nine Inch Nails Viet Cong, Marshall se ha dedicado a ahora sí componer canciones como tal y no a solamente crear explosiones distorsionadas de 2 minutos. Mientras que en discos pasados gran parte de la actitud de Daughters giraba alrededor de la explosión que una canción podía tener, ahora todo gira alrededor de ideas más maduras como en la composición de las canciones y la producción del material. Cierto, mucho del material se comporta de forma cíclica como si fueran Mantras satánicos que uno debe de repetir para evitar caerse al vacío, pero son tan ricas en detalle en sus partes que la afirmación es valida con o sin lo cíclico de la música.

El cambio en el que se han sometido no está lejos de ser una maravilla. Sintetizadores industriales y metálicos son usado con guitarras agudas y distorsionadas, cuerdas de piano y guitarra pulsadas al aire, y percusiones abrasivas y calientes. El resultado es terreno nuevo para la banda (aunque otras bandas ya han utilizado muchas de estas mecánicas para crear ambiente, como el mismo Trent Reznor), y lo utilizan con una maestría que uno podría creer que este es un sonido definitivo para una banda ya longeva.

Los beneficios se remarcan más que nada en las canciones más estructuradas y mejor compuestas, opuesto a todo lo de su material pasado. Canciones como “The Flammable Man” y “The Lords Song” llegan a ser redundantes e innecesarias porque por fin la banda ha podido transmitir la intensidad de esos bocadillos homicidas de 2 minutos en canciones mejor compuestas y menos esqueléticas. “City Song” y “Satan in the Wait” utiliza un ambiente que rodea a uno y ayuda a que se sitúe en el sonido con el que el disco lo va a guiar de principio a fin, “Long Road, No Turn” usa movimientos de guitarra modales repetitivos logrando componer composición y repetición en una misma canción, “The Reason They Hate Me” utiliza uno de los ritmos de Rock Industrial basado en metales más pegajosos que se ha sacado a lo largo de toda la década, e incluso la canción que cierra todo, “Guest House”, explota de forma tan potente como las canciones más ruidosas de sus material pasado por muchas fallas que esta canción tenga en su composición.

En cuanto a la letra, el disco cae un poco más en el terreno de lo abstracto y no levanta tantas pasiones como otros discos en este año al estilo Joy As An Act of Rebellion. De una forma muy parecida a la de Nine Inch nails en los 90’s, Marshall crea pasajes oscuros y abstractos en donde la felicidad y lo bueno son vacíos no encontrados. Lo abstracto siempre mantiene a uno un poco lejano de los sentimientos de la banda dentro de estas ideas, pero no dejan de ser poco interesantes. Enajenación en las ciudades, sentimientos de perdición e ideas perdidas en gruñidos y quejidos en canciones hacen de la letra en algo suficiente pero que no excede tanto como su música.

Si hay algo hermoso de romper la distinción entre “música” y “ruido” es la posibilidad de apreciar este tipo de sonidos.

Mejores Canciones: City Song; Long Road, No Turn; Satan in the Wait; Less Sex; Daughter; The Reason They Hate Me; Ocean Song

Peores Canciones: The Lords Song; “Guest House”

 

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