Julia Holter – Aviary (Pop Experimental, Pop de Cámara, Dream Jazz)

Calificación: 6/10

Empleando un estilo impresionista en donde su sonido usual Barroco fluctúa de canción a canción con pocos rastros de la tendencia Pop que la hacía tan distinguible, Holter ha creado un proyecto inmenso tanto para ella como para el oyente. Cientos de sonidos e ideas para nada aleatorias chocan constantemente sin estructura clara para crear muros de sonidos y experimentos en lugar de canciones, haciendo nacer una duda constante de si uno realmente disfruta este disco o si solo lo admira por su tenacidad. Pero más que nada, una desorganización constante hace de este disco en algo más difícil de digerir de lo que debió de haber sido. 

Llevo postergando esta reseña por días ya por la simple necesidad de rodear mi cerebro alrededor de todas las ideas que este disco trata de tocar y es posiblemente la reseña más difícil que he tenido que formular en todo el año. Rompiendo con toda la tradición occidental moderna de la música, la instrumentalista Julia Holter ha regresado con su disco más tenaz y bravo de toda su carrera. La forma en la que las canciones se comportan y cómo el disco se mueve de principio a fin rompe de muchas maneras las expectativas para la música de hoy en día, de una forma similar como en la que Swans rompió esas barreras con The Seer. Esto hace a Aviary en un disco increíblemente difícil de escuchar, increíblemente complejo en su estructura, y tan robusto que delinear todo en unos cuantos párrafos es imposible.

Para quien no la conozca, Julia Holter es una instrumentalista y compositora que empezó a ganar fama en el 2012 con su disco Ekstasis en donde un estilo barroco experimental era combinado con ideas electrónicas concisas que en sí fueron únicas con relación a otros artistas. Años después Holter lanzo Loud City Song Have You in my Wilderness para convertirla en una de las artistas de pop de cámara más angelicales de la actualidad. Una combinación de experimentos orquestales y melodías Pop hicieron de estos dos discos en una maravilla para los oídos, el cerebro, y los pies. Sin duda alguna ha crecido poco a poco hasta convertirse en uno de los artistas de Indie Pop más importantes de la actualidad.

Aprovechando el rotundo éxito que fue Have You In My Wilderness, Holter parece haber agarrado confianza y darse a luz como una de las compositoras más atrevidas y experimentales también. En Aviary, Holter llega a las inmensidades experimentales a las que Jenny Hval Björk han llegado, haciendo de este disco en una odisea aural que deja a uno perplejo y boquiabierto de principio a fin.

Empezando por “Turn On The Bright Lights” uno se da cuenta que ya no se está inscrito a ese mundo de melodías Pop con un poco de experimentación de por medio. Violines y cuerdas empiezan creando un muro de sonido disonante mientras que Holter canta/recita sobre la perdida de amor, poco a poco creciendo más y más con violines aún más agudos y percusiones con platillos descontrolándose para hacer explotar todo tan intensamente cómo es posible. La…. ¿Canción? ¿O experimento? es por desgracia demasiado larga, y el efecto catártico que trata de implementar solo se siente si uno intenta con ganas en sentirlo. Este demuestra en sí una de las fallas más grandes del último proyecto de Holter: Aviary por sí mismo no te atrapa, y está en tus manos por completo encontrar un camino por el cual lo haga.

Las influencias de Aviary engloba todo lo que Holter ha ganado con sus años de experiencia y mucho mucho más. Arpas atoradas en la Matrix, contrabajos con pscodelia, sintetizadores armoniosos Synth-Pop con orquestas agudas, muros de sonidos orquestales tan potentes como sus paralelos más distorsionados, voces cortadas, Auto-Tune, baterías eléctricas, influencias de Jazz; el disco es simplemente un mundo que cualquier amante de la música va a amar…. O amaría si el disco no fuera tan difícil de digerir en un principio.

Una desorganización entre sus partes hacen de muchos de los experimentos más cansado de lo que debería, lo cual es una pena enorme porque en sí las canciones tienen todo lo necesario para ser catalogados como joyas. La forma en como “Les Jeux To You” explota con un contrabajo psicodélico es precioso, cómo “I Shall Love 2” crea una melodía pegajosa sin más que puro ambiente atrapa el aliento, la complejidad de la partitura en “In Gardens’ Muteness” hace que Holter sea vista como una prodigio en la música, e incluso “Another Dream” usar sonidos con harpas atorados en la Matrix de formas que uno difícilmente escucha en otra parte aunque la canción en sí deja mucho que desear.

El problema es entonces cómo las partes interactúan entre sí, y no las partes en sí mismas. Usando como a ejemplo a Spiritualized en donde muros de sonidos con orquestas son contrastados con melodías Pop una canción después, uno se da cuenta que Holter no contrasta sus experimentos con nada y es por eso que todo suena más suelto de lo que debería. “Everyday is an Emergency”, “Voce Simul”, “Colligere”, “Another Dream”; todas estas canciones funcionan más como experimentos que como canciones, y son constantemente arrojados junto a canciones igual de ruidosas, impresionistas y desestrucutradas como estas. Para cuando uno llega a “Underneath The Moon”, su cerebro ha decidido entrar en modo de hibernación para guardar la poca batería que a uno le queda por dentro. Así, experimentos no lineales son juntados con más experimentos no lineales para crear una cacofonía que es tan potente que uno difícilmente llega a distinguir Do de Mi.

Esta cacofonía no es ayudada en absoluto con la forma libre con la que Holter recita sus letras, haciendo de las canciones crípticas en el triple de crípticas. Si las canciones combinan experimentos no estructurados con experimentos no estructurados, las voces no hacen más que aumentar esto y no le dan un sentido al oyente de por donde es que la música va dirigida. Después de varias escuchadas rastros de ritmo y melodía pueden ser percibidas en canciones que en principio parecían no estar para nada delineadas, pero muchas otras como “Turn The Light On” y “Voce Simul” se quedan tan crípticas a la décima escuchada como en la primera.

Es de esperar que mucho de estas críticas surgieran después de crear un disco de una hora y media de santos experimentos alocados, y es cuestión de escuchar el disco una decena de veces (no es broma) para empezar a saber y entender bien la genialidad de Holter, pero ciertamente el producto pudo haber sido recortado un poco y organizado de tal manera que las canciones fluyeran más como un disco y no como una serie de experimentos teatrales en la era barroca.

Pero (y este es un gran pero) si uno pone de lado las canciones más experimentales y menos delineadas del disco como “Chaitius” y “Everyday is an Emergency”, uno descubre que las influencias Pop no están tan muertas como uno siente en una primera escuchada. Desde la triunfante y magnánima “I Shall Love I” hasta la melancólica “Words I Heard”, uno se da cuenta que Holter no ha se ha alejado de sus raices, solo la ha empapado de abstracciones hasta un punto un tanto incalificable.

Mejores Canciones: Words I heard; Les Jeux To You; Wether; I Shall Love 2; Underneath The Moon; In Gardens’ Muteness; I Would Rather See

Peores Canciones: Chaitius; Everyday is an Emergency; Colligere; Another Dream; Why Sad Song

 

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