The C.I.A – The C.I.A (Hardcore Punk, No Wave, Post-Punk)

Calificación: 5/10

Grabado junto a su esposa Denée Segal, el séptimo y último álbum de Ty Segal en el 2018 es por mucho el más experimental de todos, pero lo interesante de sus guitarras duales industriales no lo salvan de ser tan poco flexible que uno puede escucharlo romperse de inmediato.

The C.I.A suena tan planeado como espontaneo de principio a fin. Algo me dice que Ty Segal escuchó You Won’t get What You Want de Daughters el año pasado, le gustó cómo sonó el experimento, escuchó su canción “Despoiler of Cadaver” de su disco Freedom’s Goblin, y llamó a su esposa para escribir un disco como en 3 semanas que fuera un aproximación de ambos proyectos. Lo resultante es genial por un lado, pero insoportable por el otro.

The C.I.A es un proyecto anarco-punk que Ty Segal creó el año pasado con su esposa; y cómo todo fan de Segal sabe, no hay nada que Segal quiera grabar que él no grabe. De un segundo a otro, proyectos nuevos con colaboraciones aleatorias salen del repertorio de este artista que bien podría ser una máquina artística de larga duración. Ya sea como parte de otra banda como en Goggs o The C.I.A, como colaborador como con White Fence, o como solista, Segal se ha encargado de simplemente coleccionar material propio y lanzarlo al público como pelotas de baseball en sucesión rápida.

Lo bueno de esto es que ha demostrado que su profundidad artística va más allá que el de cualquier simple mortal que lucha día a día para recordar siquiera qué es lo que tuvo para desayunar esa misma mañana. Pero más importante que nada es lo malo, ya que esto lo ha puesto como un artista que en lugar de buscar hacer un Home-Run a la primera, busca pegarle a la pelota simplemente y ahí sabe dios en donde va a quedar. Sus resultados aleatorios son algunas veces sorprendentes, pero generalmente están llenos de fallas desde un principio.

En The C.I.A esto se muestra increíblemente claro. Por un lado se tienen ideas que brillan por su madurez y estructura: En lugar de crear un proyecto rico en sonido y movimiento ha decidido inundarnos con guitarras eléctricas que chocan en ambos canales como hermanos distorsionados que se odian, haciendo de la música en algo más lodoso que el propio lodo. Percusiones metálicas y agudas son repetidas junto a sus guitarras distorsionadas de canción en canción para crear un efecto taladro parecido al que el movimiento Hardcore Punk y No Wave hicieron en los 80’s; esto se trata de que te odies a ti como al mundo, no de que disfrutes la música como plebeyo. Esto lo logra Segal sin problema alguno, y francamente es la razón por la que el disco merece ser escuchado en primera instancia.

El problema empieza en dos apartados lejanos a la creación de la idea y más en cuanto a la ejecución de la idea: la voz de su esposa y las composiciones poco imaginativas. Ty Segal se tomó muy al pie de la letra todo lo que la música Punk sacó en los 80’s y ha creado algo casi idéntico pero con un sello Segal con sus baterías sintetizadas y guitarras lodosas, pero 40 años después de este movimiento lo estético de esta idea se puede sentir caduca. La voz de su esposa recuerda al material de X en donde gritos despiadados sustituyen a cualquier ideal de canto que uno tiene en su escuela de música, solo que su afán de hacerlo no-estético hace que, en efecto, sea no-estético e increíblemente difícil de escuchar. Esto combinado con las composiciones poco flexible en donde solo el bpm de las percusiones cambia junto al riff de guitarra lodoso de Segal sin agregar otro tipo de novedad al sonido hacen de este disco en un mar de gritos y melodías inalcanzables por la atención humana por ahí del minuto 7.

Como buena rendición No Wave, la temática nihilista en donde odio, amor, poder, destrucción y discordia son partes de una misma ecuación está presente constantemente. En especial parece haber una fijación muy rara con la perdida del orgullo y la destrucción personal en un mundo en decadencia; y aunque claramente me podría sentir identificado con esto, la ejecución vocal me recuerda muy poco al odio y enojo que predica.

Mal disco y buen disco a la vez, The C.I.A es fácil de amar y odiar en proporciones iguales.

Mejores Canciones: Pleasure Seeker, Fear

Peores Canciones: Power

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.