Juan Wauters – La Onda de Juan Pablo (Balada Latina, Bolero, Ranchera, Tradición Latina, Impresionismo Acústico Oaxaqueño, Música de Bar)

Calificación: 9/10 (Recomendación Auditiva)

Grabado a lo largo de toda América Latina (incluyendo al famoso bar Garibaldi en la CDMX), el uruguayo Wauters ha logrado encapsular la esencia de cada país que visitó sin sacrificar su propia esencia en el intento ¿Quién dijo que no se podía experimentar con la música de barrio?

“Disfruta la fruta, un camión por la ruta/ te trajo a ti la fruta hoy” canta/recita Juan Wauters al inicio de su último proyecto, La Onda de Juan Pablo, y lo único que uno puede pensar es “esto es arte”. Usando xilofonos y guitarras acústicas como si se estuviera comiendo en el centro de Oaxaca, esta rendición impresionista que deconstruye y vuelve a construir en desorden todos los elementos que esta tradición musical ha cargado es un ejemplo de lo que Wauters logra a lo largo de este su primer proyecto cantado totalmente en Español. No hay fuegos artificiales, no hay bombas de sonido, no hay momentos de revelación interpersonales; solo hay acentos de Latinoamerica usados como a Wauters se le da la regalada gana.

Aunque el disco inicialmente iba a ser grabado totalmente en la Ciudad de México, Wauters decidió por diferentes razones que este disco iba a ser grabado a lo largo de toda América Latina. Esto puede ser apreciado en cómo cada canción tiene un esencia diferente; esto no significa que Wauters tomó el camino fácil y se dedicó simplemente a plagiar el sonido tradicional de cada país al que visitaba, si no que el aire de la canción es remitente a cierto lugar en cierto momento. Por ejemplo, “Blues Chilango” y “A Volar” recuerda a CDMX no por que haya rastros de una “mexicalidad” obvia en su música, pero porque la poesía sobre la enajenación en el metro de la CDMX y la televisión suena increíblemente mexicano, o como cuando en “El Señor” Wauters utiliza arpegios repetidos hasta el cansancio mientras su voz parece imitar un acento argentino y de cierta forma te hace pensar en Buenos Aires.

Esto no implica que cada canción no tiene una exploración con los diferentes géneros de los países que visitó. Desde las baladas mexicanas, el afro-uruguayo candombe de “Candombe Instrumental”, el bolero de “Guapa”, la pseudo-ranchera de “A Volar”, la música de Sanborns en “Machete 2”, o hasta las cuerdas extrañas de “Un Buen Día Hoy Será” que recuerda a la canción de “cerveza, cerveza”, La Onda de San Pablo nunca se vuelve tieso estilisticamente, pero tampoco recurre a las obviedades que artistas como Mon Laferte recurren para sonar “muy mexicano” o lo que sea. Esta implementación intercultural es reforzada gracias a Wauters se la pasó reclutando a diferentes artistas en diferentes países que conocía en las diferentes plazas de cada país; Garibaldi en la CDMX es un ejemplo de estos lugares.

Las letras son totalmente innocuas y poco trascendentes, pero su acento latinoamericano hacen de ellas en algo fácil de acercarse sin importar lo tonto que se escuche. Desde el transporte público, comprar fruta, abandonar a la familia, o perder una vida en frente de la televisión, Wauters logra pintar sin pierde a sus palabras con colores latinoamericanos. Sin importar que tan importante es un problema, todo va a sonar tan irrelevante como si uno estuviera hablando del clima.

Y es esto porque La Onda de Juan Pablo es tan grande; en un mundo sujeta a una globalización constante, encontrar un disco que haga gritar a uno “¡Esto SÍ es Latinoamérica!” sin recurrir a la nostalgia de la tradición o a la implementación inconsciente de géneros gringos/europeos es una tarea difícil. Pero una vez se encuentra uno se da cuenta de que esta música no es algo del pasado, solo es un yo que incoscientemente hemos escondido para pertenecer a una cultura global y no local.

Global, local; todas son definiciones, y no hay jerarquización de cual es mejor que la otra. Pero si Wauters ha logrado algo es recordarnos que lo local es tan hermoso que es imposible, o irresponsable, desecharlo y reemplazarlo. Puede que La Onda de Juan Pablo no vaya a ser trascendental, pero plasma la necesidad de plasmar a lo latinoamericano como algo eterno.

Mejores Canciones: A Volar, Guapa, Disfruta la Fruta, El Señor, Blues Chilango

Peores Canciones: Un Buen Día Hoy Será

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