Beirut – Gallipoli (Indie Pop, Metales de Viento Balcánicos)

Calificación: 5/10

Aunque uno podría definir a su nueva ambientación moderadamente psicodélica como un cambio estilístico, las composiciones de Gallipoli parecen estar atoradas en su pasado. Puede que “Gallipoli” sea una canción hermosa, pero Gallipoli es el disco más redundante que Beirut ha sacado hasta la fecha.

Puede que Beirut no haya sido la primera banda en utilizar influencias del Este de Europa en su música, pero fácilmente ha sida la banda que mejor se ha introducido en una audiencia ubicada más hacia el Oeste. Sin traicionar a sus inicios, Beirut logró un equilibrio envidiable por muchas bandas ya que logró combinar un Pop simplón y fácil de digerir con sonidos “diferentes” para todos aquellos que vivimos del lado izquierdo del globo. Con este cruce Beirut se logró posicionar como una de las bandas Hipster más famosas del mundo y se ha convertido en la mayor representante de qué es lo que pasa cuando cruces discordia instrumental en el este y sobre-simplicidad en el Oeste.

Los inicios de la banda es posiblemente el punto más importante (y el único si a mi me preguntan) de toda su historia. Al sacar su disco Gulag Orkestra la banda liderada por Zach Condon se mostró como otra banda con una pretensión de juntar melodía y metales del Este como lo es la tuba, el acordeón y el trombón. Ya desde este punto había indices de que Beirut buscaba hacer más Pop de lo que se acostumbraba en estos Cross-Over pero su fidelidad al Este nunca dejo que se mostrara demasiado en este disco.

No fue hasta The Flying High Club Cup que Beirut demostró sus intensiones Pop, y francamente no lo pudo demostrar de mejor manera. Para compensar el aturdimiento de sus instrumentos y metales pesados, la banda decidió empezar a componer basado en melodías simples y cíclicas que le daban una coherencia sin igual, y así es cómo se convirtió en el cruce entre Este y Oeste más importante de los últimos años. Simpleza melódica, canciones pegajosas y una instrumentación extraña a toda tendencia artística en el Oeste del mundo hicieron de Beirut en una leyenda.

Aunque dos años después Beirut lanzó un EP titulado March of the Zapotec en donde daba indicios de querer empezar a aventurarse a terrenos inmensos para hacer de sus metales en un orquesta enorme y digna de aplausos, The Rip Tide demostró que la banda había empezado a crear música Pop para quedarse en el espectro Pop eternamente. The Rip Tide es por mucho el pique de Beirut como compositores simplones; si The Flying High Club Cup había implementado a Beirut como una banda que podía ser más pegajosa de su calse, The Rip Tide lo confirmó con canciones como “Santa Fe” y “The Rip Tide”.

De aquí hasta hoy la historia de Beirut es un tanto uniforme; más que sacar discos buenos, Beirut se dedicó a sacar canciones buenas sin importar si no hay exploración o cambio estilístico en sus personas artísticas. No no no tiene canciones grandes, al igual que The Rip Tide, como “Gibraltar” y “Perth” pero el resultado de escuchar entero al disco era casi idéntico a escuchar The Rip Tide. 4 años después Beirut ha regresado, y la formula sigue vigente.

Siendo justos uno puede encontrar pistas de cambios sutiles en su sonido: ecos más distantes en la producción, una densidad instrumental más alejada a sus inicios en el Este y más psicodélica que antes ¿Pero y sus canciones? Sus composiciones se mantuvieron intactas; heredando por completo la escritura musical que discos como TFHCC, The Rip Tide y No no no usaron, uno puede asegurarse que va a escuchar a trompetas agudas ser sopladas de manera aguda mientras que arpegios entrecortados o acordes pulsantes hacen una melodía pegajosa. La forma cambia, pero la sustancia se ha mantenido inmóvil a lo largo de estos años.

En sus mejores casos la producción es tan buena que la canción triunfa a pesar de sus parecidos al pasado: “Gallipoli” es francamente la canción más sutilmente hermosa que la banda ha creado en mucho tiempo (solo “The Rip Tide” le compite), “Varieties of Exile” logra superar su inicio genérico con una conclusión arpegiada que le da más longitud a la canción y un poco menos de simpleza innecesaria y “Corfu” puede que sea el mejor instrumental que la banda ha sacado gracias a la instrumentación clásica desafinada que mantiene a la canción en un estado de acecho.

Fuera de esto el disco es su proyecto beirutiano de siempre pero con más psicodelia rojiazul. “Landslide” usa acordes entrecortados con ecos y una melodía simple, “Family Curse” usa una batería sintetizada que posiblemente usaron en No no no pero con una producción más acuosa para hacer de su melodía de trompetas en algo parecido a lo de siempre, “Light in the Atoll” es tan épica como las anteriores 4 canciones del disco, y “Fin” cierra al disco con una nota innovadora para la banda pero solamente porque Beirut nunca usa sintetizadores de forma tan obvia.

Canción buena, canción mala, canción equis y canción bonita; el disco es una colección de canciones que puede que te gusten y puede que no. Esto no sería malo, pero este ya es el tercer disco que Beirut compone con esto en mente.

Mejores Canciones: Gallipoli, Varieties of Exile, Corfu

Peores Canciones: Gauze f[ur Zach, When I Die, Landslide, On Maniau Island

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