Weyes Blood – Titanic Rising (Chamber Pop, Dream Pop)

Calificación: 9/10 (Recomendación Auditiva)

Con un sonido que recuerda al ensueño de Mercury Rev y la complejidad de Julia Holter, Natalie Mering regresa con canciones memorables y empapadas de un necedad por regresar al pasado ¿Es contradictorio que critique a una sociedad nostálgica al mismo tiempo que busca asemejarse sónicamente a Elton John, George Harrison y toda la muchedumbre 70’era? Posiblemente, pero como el disco es una crítica a ella misma, el sonido le queda como calce. La próxima vez que critiquen a los soñadores del pasado, mediten en qué ámbito ya se quedaron atorados ustedes.

Primero que nada: Dios mío, que portada más increíble tiene este álbum. La mayoría de los artistas se conforman con una foto de ellos mismos con diferentes filtros o algún dibujo que represente el estado de ánimo de su música, pero no Weyes Blood. Ella decidió armar el cuarto de su infancia de pies a cabeza en un estudio, sumergirlo en una pecera, lanzarse al agua a que le tomen fotos, y de ahí utilizarla como pista sobre las temáticas de su disco. Infancia, nostalgia, pesadez, distracción por vivir en el pasado y el deseo de regresar a todo es encapsulado en tan solo una foto increíble.

¿Conocen ese dicho Ying Yang que va como “Todo lo bueno tiene algo malo”? Pues esa es la vida. Uno se la vive pisando las sombras del pasado para estar seguro de no descarrilarse en la vida, y cuándo uno se descarrila tanto uno crece como se destruye. Peleas sentimentales son tan necesarias para crecer y comprender mejor a los que nos rodean, pero al mismo tiempo nos crean cargas tan pesadas que llega a ser imposible distinguir a uno mismo de sus acciones pasadas. Incluso las mejores decisiones vienen con trampa: esa actitud tan usual en la modernidad de no desnudarse emocionalmente demasiado por cicatrices del pasado generalmente nace por etapas en nuestra vida en las que alguna vez amamos algo con tanta intensidad que el habernos separado de esa cosa nos destruyó por completo. Todo lo bueno tiene algo malo y viceversa, y si quieren ver a la vida como un baño de arcoiris o uno de lágrimas ya va a ser algo subjetivo para cada quien.

En “Movies” Weyes Blood hace énfasis en un tema que pega dolorosamente cerca hacia mí, y es uno que muy rara vez es mencionado. Uno de los problemas de vivir una vida en hombros de gigantes y perdiéndose en sus historias y poesía es que uno nunca se ve como el protagonista de su propia historia. Consciente de que todos buscan esa protagonismo metafísico, uno se separa de uno mismo y decide ver a si mismo como una parte dentro de una máquina solamente. Y yo estoy aquí, escribiendo sobre otras personas esperando alcanzar un protagonismo en hombros de ellos para que algún día toque las estrellas como si esto fuera La La Land. Francamente se me hace más fácil admirar el arte en las personas ajenas que en mi propia persona; algunos pensarán que esto es una actitud auto-destructiva, pero dudo que sea la única persona que ve en mejores ojos lo ajeno que lo propio.

Titanic Rising, el nuevo proyecto de la americana Weyes Blood, es un viaje sentimental orquestado por violines, guitarras acústicas, pianos Pop y un ambiente psicodélico que funciona como filtro hacia el pasado. El disco en su completitud huele dulcemente al pasado; desde sus sonidos que toman influencias del Pop 70’ero de Estados Unidos hasta su portada que muestra lo auto-destructivo de solamente ver atrás de nuestros hombros por toda la vida. Pero esto no significa que sea una calca exacta del pasado como discos al estilo de Leon Bridges o Sheer Mag que solamente buscan retratar para recordar. Lo que Weyes Blood ha hecho es aún más grande: su música evoca memorias mas no es idéntica al pasado. Trucos en su producción como su psicodelia e instrumentos convencionales hacen que estas similitudes nazcan, pero siempre hay sonidos o ideas que te recuerdan que este disco no pudo haber sido compuesto hace 40 años.

“Movies” es un ejemplo de esto; empezando con un sintetizador en la distancia junto a violines metálicos en la distancia, esta canción se escucha demasiado hermosamente caótica para poder haber sido escrito en antaño. Convención e ideas frescas chocan constantemente, pero como buena nostalgia es lo convencional lo que asombra más: “Andromeda” utiliza guitarras Flanger con deslices que recuerdan a All Things Must Pass de George Harrison, “A Lot’s Gonna Change” usa una instrumentación orquestal que recuerda a la necedad de hacer de todo épico en los 70’s con músicos como Elton John, “Everyday” utiliza acordes acortados llenos de Pop Progresivo pero con más calce acústico que necedad técnica. Si algo se puede decir de este disco es que el sonido se escucha aún mejor de lo que es, dándote aún mayores deseos de regresar a este y perderte del presente.

Y ni me hagan empezar sobre la poesía dentro del disco. Aterrizando metáforas francamente hermosas sin pasarse a lo demasiado abstracto, es imposible no sentir latir el corazón cuando uno escucha a Weyes Blood hablar del amor como si fuera uno mismo. El fin de monogamia y el fin del amor, las trampas de solo ver hacia atrás, las trampas de solo ver a los demás, tristeza y belleza; tema tras tema nace sin contradecir su motif de belleza pasada de moda.

Si recordar se siente como escuchar este disco, quiero vivir mi vida rodeado de puras memorias.

Mejores Canciones: A Lot’s Gonna Change, Movies, Everyday, Something To Believe, Andromeda,

Peores Canciones: Mirror Forever,

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.